O divagues de una cabeza desordenada
¿Ser Jóvenes implica desprenderse de hablar de algunos temas? ¿o simplemente encerrarse a hablar solo de algunos? Aunque el consumo sea preferentemente de jóvenes –pero no solo ¡OJO!- ¿tenemos que hablar siempre de la marihuana y su consumo? ¿No somos capáces de poner la mira –también- un poco más lejos?
Hagamos un ejercicio histórico. Pensemos en aquellos años en los que se construyó nuestra sociedad de “clase media”, nuestra sociedad “hiperintegrada”, el “Uruguay Feliz” del que hablan algunos historiadores. Pensemos en esos años, en sus actores y pensemos en los desafíos que implica para nosotros.
Hay una característica clave y es que los jóvenes de esa generación no discutían asuntos cortoplacistas, perdón, no solo discutían eso. Esas generaciónes de jóvenes tuvieron la capacidad de levantar la mirada y pensar en el país que querían construir. Sabían que país querían dejar el día que la parca les diera salida. Articulaban el pienso del hoy como ladrillo del mañana.
¿Sabemos nosotros como generación que país queremos dejar? ¿Estamos como jóvenes –y de izquierda- en el mismo camino de construcción y de desarrrollo? El punto político en que hoy estamos ¿es solo un cruce de caminos entre diferentes objetivos o realmente transitamos juntos hacia un destino común? Son muchas preguntas. No se siquiera si tengo respuestas. Seguramente no las tenga. Porque esas respuestas son las que nuestra generación –como tal y no como parte de- debe salir a buscar, discutiendo, debatiendo, consensuando y planificando. Recorriendo boliches de codo en barra.
Desgraciadamente la vida material es muy corta en tiempos históricos. Lo más difícil de asumir como seres humanos debe ser la terrenalidad y materialidad y es que todo el sacrificio de una vida militante dedicada a la causa puede ser, quizás y con suerte, solo una semilla de transformaciones históricas. Y eso habría que asumirlo tempranito para desterrar intentos de nuevos héroes y forjar ciudadanos democráticos. Que se entienda que solo somos un engranaje.
Desde ese punto de partida podemos ser capaces de visualizar treinta o cincuenta años de historia futura y planificar generacionalmente el país que queremos.
Esto no implica ni por asomo, dejar el análisis y las posiciones coyunturales. No implica no decir que los jóvenes de Asamblea Uruguay apoyamos la discusión de la despenalización del aborto, o no decir que apoyamos la discusión de la despenalización del consumo de marihuana. Eso está claro.
Implíca estas posiciones y muchas más, pero necesariamente dentro del contexto del país que queremos construir. Siempre que lo tengamos claro más allá de sectores, e incluso de partidos. Lo tengamos claro como generación que se va a tener que hacer cargo del país y dejarselo prontito y acomodado a los que vendrán después.
Esa mira a largo plazo fue la que tuvieron quienes construyeron los mejores años de nuestra historia. Y nosotros (¿estamos?) tenemos que estar dispuestos a dar ese debate.
Creo en el nacimiento del hombre libre. Pero ¿significa para nosotros lo mismo que para otros compañeros dentro de la fuerza política? ¿Y dentro de la izquierda en general?
Vayamos más allá. Por ejemplo ¿estamos los jóvenes al tanto de la Reforma de Estado como para opinar coherente y conscientemente si es el Estado que queremos recibir de la generación que gobierna hoy?
No dejemos de ver que la reforma que realmente es la madre de todas las reformas no es la del Estado en sí mismo sino la cultural.
Utilizando el razonamiento del Presidente, la reforma “cultural” es la “abuela de las reformas”. Es inclusiva con respecto a la reforma del Estado pero implíca mucho más. (Y ya voy transitando quizás hacia mi hombre libre).
Esto arranco párrafos atrás pensando en la Reforma del Estado pero los dedos nos fueron llevando ¿inconscientemente? hacia estos lares más profundos. Pero está bueno sacarse estas cosas, aunque entreveradas, porque la verdad es que faltan debates, peleas, sinceramientos, golpes y moretones, tropezones y caídas. Pero sobre todo falta levantarse victorioso de esos debates, con una visión de país que, con bronca lo digo, la puta madre que hace falta.
Christian Di Candia
SECRETARÍA POLÍTICA - JOTA 21
ASAMBLEA URUGUAY
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