…son las que se ven por estos tiempos en las Comisarías de nuestro país denunciando Violencia doméstica o Daños a la persona en el ámbito familiar. Digo esto basándome en los datos que brindó el Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad.
Aumentó en un 56% el número de personas que se animan a denunciar a sus cónyuges por el delito hacia su persona. Esta cifra compañeros, es seguramente debido a que el gobierno ha apostado a hacer frente a este problema de salud de nuestra población, reivindicación de larga data en asociaciones sociales del país, la región y el mundo.
El problema se asume como tal por parte de la sociedad, la gente lo reconoce y se anima a denunciar. Ahora bien, debe existir cierta articulación entre el sistema Sanitario, Policial y Judicial para que a partir de estas denuncias, el médico se comprometa con la causa y propicie información (acerca de las lesiones) a la policía, ésta haga eficaz su denuncia y también se comprometa como tal en contra de este flagelo social, y el Sistema Judicial tome cartas en el asunto.
Hoy día parece haber algunas fallas en la coordinación y ciertos “agujeros articulares” entre estos sistemas (Judicial, Policial y Sanitario). Muchas mujeres, también hombres (1 cada 10), no hacen eco de sus reclamos ante la policía porque no llevan consigo información veraz por parte del médico, u otro técnico del equipo de salud, que certifique las lesiones y los daños, y por tanto hasta no haya orden del juez de peritaje y nueva revisión de la mujer “golpeada” ese hoyo del sistema se “traga” algunas denuncias… Por eso propongo esta reflexión y generar compromiso: hagamos que todo el Sistema Político se comprometa y rechace este flagelo, luego que los Jueces, Médicos, Enfermeras, Sociólogos, Sicólogos, Policías y demás actores de la Sociedad afronten con ímpetu este problema. Pero sobre todo “aceitemos” las articulaciones entre la Policía y los Hospitales, entre los Juzgados y éstos dos. Así sea más fácil y no tan dramático el hecho de denunciar violencia en el ámbito familiar y/o doméstico, cosa que ya intrínsecamente es dramático y doloroso… No lo hagamos peor, hagamos fácil y tangible este vínculo y así podremos mas allá de reconocer el problema, aportarles soluciones más concretas y podremos erradicar el dilema con más rapidez y eficacia de nuestra sociedad.
Sé que no es el único punto sobre el cual influir ni mucho menos, pero hoy en día que el marco legal está, hagamos cosas pragmáticas para que realmente se comiencen a encontrar más y mejores soluciones al problema. Sobre las cuestiones de fondo de índole social y familiar los cambios de rumbos políticos se están encargando, hagamos hincapié e hinquémosle el diente articulando mejor esas áreas y así de una vez por todas nuestras mujeres podrán sacar pecho y continuar reivindicándose como género, ahora sí con mas fuerza y generemos igualdad… Encarar la denuncia masculina debería ser otra prioridad en el tema, ya que hombres que sufren violencia no se animan a denunciar por sentirse estigmatizados en una sociedad machista (tema que daría para otro comentario, largo y tendido…)
El camino está marcado, es cuestión de caminar y como jóvenes comprometernos con estos temas. Los jóvenes de izquierda enucleados en Jota 21 apoyamos y creemos en revertir la situación. Compromiso compañeros.
Número de atención: Red Uruguaya contra la violencia doméstica y sexual - 4008334 y Ayuda a Víctimas de violencia 0800 4141.
JOTA21 - Salud, Equidad y Género
No hay comentarios:
Publicar un comentario