El sistema productivo de un país se asemeja al cuerpo humano. En éste último, los órganos están interconectados por el sistema circulatorio, el cual es el responsable de transportar oxígeno, nutrientes, hormonas y otra cantidad de elementos fundamentales para el cuerpo humano. Todos los órganos pueden funcionar de forma perfecta, pero si el sistema circulatorio no funciona, o funciona mal, las consecuencias son muy graves para el cuerpo. Lo mismo sucede con un país.
La industria, el agro, el turismo, los servicios… podemos tener muy buenas iniciativas en estos sectores, pero sin una adecuada infraestructura de transporte, será muy difícil concretarlas, pues esta es el sistema circulatorio del país productivo. Las carreteras, vías férreas, ríos y puertos y los aeropuertos, son las venas y arterias del país productivo que venimos construyendo entre todos.
Con esta analogía buscamos mostrar la importancia de tener una moderna y robusta red de transporte multimodal. De todo este sistema de transporte, los jóvenes solo hemos visto funcionar con vitalidad a las carreteras, pues desde hace décadas el país tenía abandonados sus puertos, aeropuertos y vías férreas. Gran error, que el gobierno progresista está trabajando para corregir, para cambiar el rumbo y lograr un sistema de transporte fuerte, a servicio del país productivo y actuando a su vez como un elemento productivo, generador de riqueza, y lo más importante, de fuentes laborales, pues hoy la logística es una industria con gran demanda de mano de obra.
Un ejemplo claro de la necesidad de recuperar la infraestructura de transporte es el desarrollo del sector forestal. Este requiere de una gran capacidad logística como respaldo para crecer, la cual hoy en día no se puede dar por el déficit en materia de infraestructura ferroviaria. Los primeros pasos se están dando, son las inversiones en los puertos, en el sector ferroviario, en la red vial, en el sector aéreo, tanto públicas como privadas. Pero a pesar de esto, debemos crear conciencia en la importancia de las inversiones en infraestructura de transporte, y principalmente de la inversión pública en esta, la inversión estatal, y más que nada la planificación a mediano y largo plazo en la materia. Muchas veces, por la forma en que se presenta la rentabilidad de las inversiones que se realizan en esta área, no son atractivas a los privados, por lo cual el papel del estado es fundamental, realizando inversiones que luego beneficiarán a la sociedad en su conjunto, quizá no a corto plazo, pero si más allá en el tiempo.
Es por esto que debemos tener cuidado cuando decimos “…no pasa nada si hacemos un puente menos…”, pues ese puente menos no significa solamente la pérdida de puestos de trabajo de los uruguayos que lo van a construir, sino que quita oportunidades a muchos otros uruguayos de forma indirecta. Desde las nuevas generaciones, queremos reafirmar nuestro compromiso con este rumbo, vital para construir el Uruguay Productivo que todos queremos.
Felipe Fajardo Sokol
Jota21
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