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sábado, 3 de noviembre de 2007

El zarpazo de una realidad conocida y no tan difundida…


La semana pasada concurrimos a la mediatización de un fenómeno socio-cultural archiconocido por tod@s, y especialmente vivido, sentido y conocido por nosotros, los jóvenes. Sucedió que, como estamos viendo últimamente, grupos de jóvenes se organizan para poder tener voces y poder de decisión sobre una realidad política y social que nos es dura, difícil y muchas veces frustrante, ya que somos excluidos en la toma de decisiones sobre el presente por parte de otras generaciones que se creen únicas dueñas y responsables del mismo…

Podríamos comenzar a reflexionar sobre porqué debemos ser partícipes del presente, una de las posibles respuestas es clara, somos parte de él, así como de nuestro pasado y el futuro, nos preguntaríamos ¿cómo debemos comenzar a participar?; ¿qué espacios de decisión y trabajo tendríamos que tener para influir en esta realidad?; nuestra realidad. Pero el tema que hoy nos convoca y nos conmueve, no es solamente éste. Vivimos insertos en una sociedad segmentada, con múltiple fragmentación de redes, pérdida de intercambio de “costumbres” y “valores”, de alejamiento e incomprensión intergeneracional e intra-social (nos referimos a la pérdida de comunicación e intercambio entre las diferentes clases sociales que componen nuestra complejísima red social). Todo esto consecuencia de un sistema individualista, capitalista en todos sus términos (lo único que importa es el capital), consecuencia también de 170 años de hegemonía blanquicolorada, de utilización del estado y los gobiernos en beneficio de unos pocos…

Dicotomías…

…Urbanos y rurales, centralistas y descentralizados; montevideanos y del interior, jóvenes y veteranos, viejitos y niños; políticos y pueblo, negros y blancos; pobres y ricos, trabajadores y empresarios; “chetos” y “planchas”…

¿Será que necesitamos esto de encasillarnos en un grupo social para sentir pertenencia?, ¿será que no somos capaces de charlar, tomar un vino y tener intercambios de todo tipo entre nosotros?, ¿es nuestra culpa o el sistema individualista nos expulsa de la socialización y necesitamos éstos “grupetes” para sentirnos seres sociales? Como verán esto lo decimos a modo de catarsis, método de reflexión común que queremos compartir; interrogarnos sobre lo que vemos, sentimos, palpamos, convivimos y mamamos todos los días, para no pasar por el mundo sin mover alguna piedrita, meter un granito de arena en algún lado, no dejar que nos pase el mundo… y nosotros nada… Nos debemos reflexión, pensamientos y actitudes sobre como hacer para alterar este camino tan corto que nos da la vida.

Entrando a lo que queríamos tocar al principio de este artículo, no debemos sentirnos parte solo de un “grupete” social, tenemos el derecho y la necesidad de vincularnos con todos, de intercambiar ideas entre todos, de crecer entre todos, de integrarnos para no desintegrar más a la sociedad. Defenderemos siempre la inclusión social del más necesitado, del indefenso, la inclusión de las mujeres en la toma de decisiones, de los jóvenes (enteros y no por separados, no se olviden que somos todos olvidados) a los ámbitos de poder porque ¡somos presente muchachos!, inclusión de los “viejitos” a la sociedad moderna que los excluye tanto como a nosotros; insertar a los gurises, a nuestros niños, que son los que mas sufren la pobreza… No queremos la segmentación, ni para un lado ni para el otro; creemos que las tribus urbanas existen sí, tonto sería negarlo, eso le agrega diversidad a la vida, la hace más interesante y la consideramos necesaria, pero la inteligencia humana y social radica en INTEGRAR todas nuestras sub-culturas para formar la “cultura uruguaya”, porque no nos olvidemos: ¡somos mestizos!, y esto es mestizaje social, propongámonos no discriminar, escuchar, discutir, discrepar, compartir, fomentar diálogo y volvernos mas mestizos que nunca, juntos “planchas” y “chetos”, viejos y jóvenes, mujeres y hombres, profesionales y obreros, empresarios y trabajadores.

Siguiendo una línea de reflexión podemos decir también que existe un grupo importante, grande de jóvenes que no nos sentimos ni parte ni arte de esta mediatizada disgregación social-juvenil, que nos sentimos jóvenes uruguayos, abiertos a todos los grupos que hay, sentimos que somos iguales y que por lo tanto debemos seguir luchando por la igualdad de oportunidades para tod@s, dando peleas para que cada uno de nosotros pueda realizarse como persona independientemente de su condición social y cultural, mejorando la situación de aquellas que han sido relegadas por nuestra sociedad.

Una sociedad separada, fragmentada, des-socializada, fracturada, discontinuada, no crece, no progresa ni mejora… Reunifiquemos e integremos las tribus urbanas; plantemos semillas de intercambio social, cultural y político; así y solo así cambiaremos nuestro propio rumbo.

Federico Preve Cocco, Pablo Díaz de León, integrantes de la JOTA21

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